De todas las disciplinas y objetos artísticos propios de la plástica andina que datan desde la Época precolombina, el mate burilado constituye una de las más antiguas e ininterrumpidas tradiciones en el Perú.


Se trata del labrado y coloreado en alto y bajo relieve que se realiza sobre la superficie externa de una calabaza (Lagenaria vulgaris), al que se le aplica un decorado para configurar su utilización como objeto funcional u ornamental. Este decorado se elabora a través de un buril realizando diferentes cortes, seccionamientos o ensambles de acuerdo a su forma natural y las posibilidades del planteamiento de uso que formula el diseñador.


Los dibujos hechos con las incisiones del buril en la superficie curva del mate representan escenas cautivantes, que desconocen el recurso de la perspectiva pero que en su simplicidad y claridad de descripción comunican una espontaneidad vital. Su carácter va más allá de las escenas que reproducen y revelan una unidad de concepción cultural que permite ordenar visualmente los espacios de la vida andina.

La tradición continúa en el siglo XXI con los grabados de Arte Popular realizados sobre fino papel por los mismos maestros artesanos del mate burilado.